14 de enero de 2016

Sakkas Kruiper, sanadora bosquimana


Tengo 48 años. Nací en el Kalahari (Sudáfrica). Estoy unida a Xhop y he parido un hijo, pero en mi comunidad todos los niños son nuestros hijos. Lo compartimos todo. Me gustaría ver honestidad en el mundo. Todos estamos conectados al gran espíritu, cuando morimos viajamos a la Vía Láctea.


Nací en la tierra de mis antepasados, en el Kalahari. Sakkas, mi nombre, significa abuela.

Fui la última de mi tribu, los khomani san, que vivió de forma originaria. Somos antiguos, muy antiguos.

Son ustedes el pueblo vivo más antiguo de la Tierra.

En 1978 el gobierno nos sacó de nuestra tierra, la expropió, y nos llevaron a Ciudad del Cabo. En el 2000 nos instalaron en Askham, una reserva a las afueras del Kalahari, y nos olvidaron.

...

Pero viene gente de toda Sudáfrica a recibir sanaciones y a obtener nuestras medicinas. Mi marido y yo sabemos restaurar la energía del cuerpo y trabajamos juntos.

¿Han tenido que cambiar de vida?


Sí, tuvimos que ponernos ropa y zapatos, nos obligaron a ir al colegio a aprender cosas ridículas, ya no podíamos valernos por nosotros mismos, nos prohibieron cazar y recolectar. Y el gobierno en lugar de comida nos enviaba camiones de Coca-Cola y de alcohol. Perdimos la conexión con el espíritu.

Pero sus ceremonias siguen vivas.

Son las más antiguas de la Tierra. Desde el principio de los tiempos hemos cantado y bailado para conectar con el gran espíritu, pero al haber sido trasladados esa conexión se rompió.

¿Cómo son sus ceremonias?

Las mujeres damos palmas y cantamos, los hombres entran en trance bailando nuestro ritmo y, a través del cordón umbilical, se conectan con la Vía Láctea y la naturaleza. En el fuego sagrado arden nuestras plantas medicinales, que sólo hallamos en el Kalahari.

Entiendo.


Esa era mi misión, preservar nuestras danzas ancestrales, no perder la conexión con el gran espíritu, nuestra sabiduría, nuestra esencial comprensión de la naturaleza: somos ella y sin ella no somos nada. Por eso, cuando nos trasladaron, mi marido y yo nos perdimos.

¿A qué se refiere?

Nos entregamos al alcohol. Empecé a tener visiones horribles de violencia entre hermanos que se hicieron realidad. Cuando el gobierno nos permitió visitar nuestras tierras ancestrales diez días al año, pudimos recuperar las medicinas que sólo se hallan en el parque del Kalahari y sanar. El parque es nuestro corazón.

Ahora son ustedes motivo de estudio.

Los científicos han comprobado que nuestro ADN es el más antiguo de la humanidad, desde el Kalahari los san poblamos la Tierra. Antes de que nos extraditaran, mis abuelos me tatuaron en el hombro izquierdo un sol naciente.

¿Qué significa?

Que cuando la humanidad evolucione y sea más consciente, será capaz de descifrar la información que guarda el Sol y eso facilitará la transmutación.

¿…?

Es la conexión con los elementos primordiales lo que nos da la comprensión, y nosotros lo hacemos a través de la vibración que generan nuestras canciones, por eso los abuelos se preocuparon tanto de que yo las conservara para poder transmitirlas a mis hijos.

A su hijo.

Usted también es mi hija. La humanidad entera son mis hijos.

Su pueblo sufrió un gran genocidio.


Hace unos cien años los blancos podían adquirir un permiso para cazar a los san en Sudáfrica y en Namibia. No se nos comían, nos colgaban de los árboles, nos aniquilaban por diversión.

Es una historia muy triste.

Ahora me llevo a los blancos al Kalahari, hacemos retiros espirituales y les explico nuestra historia, entonces lloran.

¿Por qué el gran espíritu permitió el genocidio?

Hay una razón para todo. Los blancos olvidaron cuál era el propósito de la humanidad, se embriagaron de poder, pero esa etapa de olvido toca a su fin y nosotros hemos sobrevivido para que juntos reencontremos el camino. Haber olvidado que todos somos uno es la enfermedad de la humanidad.

¿Cómo era la vida en el Kalahari?

Feliz y sencilla. No necesitábamos ropa ni coches ni electricidad ni plástico... Vivíamos en armonía con la naturaleza y esta nos daba lo que necesitábamos, nunca acumulábamos nada y aceptábamos las cosas como eran.

Todos perdemos sin su sabiduría.

Mis padres danzaban, mis abuelos me enseñaban todo lo que necesitaba saber: recolectar alimentos y plantas para sanar el cuerpo y el espíritu. Al anochecer nos reuníamos en torno al fuego, que es la conexión con la vida, para trasmutar nuestros problemas; y a través del trance obteníamos y obtenemos poderes.

¿Qué tipo de poderes?

La visión.

¿Qué es la visión?

La comprensión global de todo, de la unidad, que nos permite adquirir la fuerza del león, la visión del águila, hermanarnos con los animales, la capacidad de limpiar nuestra energía. Tengo un mensaje para la humanidad.

¡...!

Debéis sanar vuestro corazón y buscar la libertad, alejaros de lo material, eso no enriquece, empobrece. Yo abrazo y perdono todo lo que nos han hecho porque quiero vivir con el corazón abierto. A medida que evolucionamos se nos otorga poder: ¡está al alcance y es inmenso!
Entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia el 13-1-2016

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16 de diciembre de 2015

¿En qué consiste el TTIP?

Ilustrativo vídeo de lo que nos espera con el TTIP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones)


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